" Todo se remonta a unos años atrás...
En un pueblo del sur de Extremadura, imagino que como en casi todos los pueblos, el verano estaba dedicado a ese grupo de saharauis que venían acogidos por un corto periodo de tiempo.
En un pueblo del sur de Extremadura, imagino que como en casi todos los pueblos, el verano estaba dedicado a ese grupo de saharauis que venían acogidos por un corto periodo de tiempo.
Ticolle era una pequeña muchacha que llevaba viniendo al pueblo en torno a 3 años.
Me explicaron una vez que cuando a una muchacha saharaui le bajaba por primera vez la menstruación no podía volver en verano al pais donde la acogiesen.
Eso fue lo que pasó.
A los 14 años Ticolle ya tenía terminantemente prohibido volver a España si no era por su propia cuenta.
Así pues, los padres españoles de Ticolle decidieron adoptarla.
Me explicaron una vez que cuando a una muchacha saharaui le bajaba por primera vez la menstruación no podía volver en verano al pais donde la acogiesen.
Eso fue lo que pasó.
A los 14 años Ticolle ya tenía terminantemente prohibido volver a España si no era por su propia cuenta.
Así pues, los padres españoles de Ticolle decidieron adoptarla.
Un año después.
Día 28 de febrero de 2017.
¡CARNAVAL!
En ese pequeño pueblo del sur de Extremadura un grupo de amigos decidieron alquilar una cochera, ya que eran menores y no podían acceder a ningún lado, para pasar las fiestas de carnaval.
Entre todos ellos estaba Ticolle.
Todo iba perfecto. Más de cien personas reunidas celebrando las fiestas como nunca antes. Música a todo volumen, bailes, cantes, comida, bebida... Lo imprescindible para una fiesta por supuesto.
Entre todos ellos estaba Ticolle.
Todo iba perfecto. Más de cien personas reunidas celebrando las fiestas como nunca antes. Música a todo volumen, bailes, cantes, comida, bebida... Lo imprescindible para una fiesta por supuesto.
Esa misma noche, Ticolle debía estar en casa a las 3 a.m y ella nunca era impuntual.
Esta cochera estaba lejos del centro del pueblo por lo que ella, junto con unos amigos se disponían a bajar todo el camino que les llevaría a sus casas.
Ticolle a mitad de camino se quedó sola, pues sus amigos ya habían llegado a sus casas. Pese a ello, ella seguía caminando bastante segura.
Esta cochera estaba lejos del centro del pueblo por lo que ella, junto con unos amigos se disponían a bajar todo el camino que les llevaría a sus casas.
Ticolle a mitad de camino se quedó sola, pues sus amigos ya habían llegado a sus casas. Pese a ello, ella seguía caminando bastante segura.
Vivía detrás de un parque, el cual estaba siempre lleno de muchachos que la única motivación que tenían en su día a día era pasar allí medio día con varias cervezas y varios cigarrillos en la mano.
Allí estaban una vez más.
Borrachos.
Allí estaban una vez más.
Borrachos.
Después de una larga caminata, Ticolle tenía que cruzar de punta a punta ese parque para poder llegar a casa.
¡CASI HABÍA LLEGADO!
A ello se disponía cuando uno de ellos gritó:
¡Morita!
¿Que haces a estas horas todavía por ahí?
¿Te acompaño a casa?
¡CASI HABÍA LLEGADO!
A ello se disponía cuando uno de ellos gritó:
¡Morita!
¿Que haces a estas horas todavía por ahí?
¿Te acompaño a casa?
Ticolle, medio asustada siguió avanzando pero de repente veía como tres muchachos iban acercándose a ella.
¡Mora!
¡Vete a tu país!
¡Aquí no pintas nada!
Ella seguía caminando llena de miedo por dentro, hasta que uno de los tres amigos borrachos le dio una bofetada. Los otros dos amigos bajaron la cabeza, les daba vergüenza al punto al que habían llegado, pero este continúo dando collejas y patadas a Ticolle, y después de tres angustiosos y eternos minutos, Ticolle consiguió marchar corriendo.
¡Mora!
¡Vete a tu país!
¡Aquí no pintas nada!
Ella seguía caminando llena de miedo por dentro, hasta que uno de los tres amigos borrachos le dio una bofetada. Los otros dos amigos bajaron la cabeza, les daba vergüenza al punto al que habían llegado, pero este continúo dando collejas y patadas a Ticolle, y después de tres angustiosos y eternos minutos, Ticolle consiguió marchar corriendo.
Llegó a casa muerta de miedo y corrió a contárselo a los padres, quiénes no pararon llamarla durante los diez minutos que hacía que tenía que estar en casa.
Todo se solucionó en unos días.
Lo que no podremos llegar a saber es hasta cuando Ticolle tendrá pesadillas, cuando Ticolle sonreirá de verdad, o cuando podrá caminar sin sentirse insegura, sin miedos.
Todo por ser de otro país. Todo por ser una chica. "
Lo que no podremos llegar a saber es hasta cuando Ticolle tendrá pesadillas, cuando Ticolle sonreirá de verdad, o cuando podrá caminar sin sentirse insegura, sin miedos.
Todo por ser de otro país. Todo por ser una chica. "
Esta es la sociedad donde vivimos chicos.
La que hemos creado.
Solo nosotros somos capaces de cambiarlo.
Pensad en Ticolle, que es la personaje de este cuento y pensad en todas aquellas personas extranjeras que hayan pasado por esta situación. Todos aquellos niños que sufren Bullying a diario, todas aquellas mujeres que por el hecho de serlo, son maltratadas.
Hay una frase que me gusta mucho y quiero que la leáis y tengáis clara. Para no hacer lo que los otros dos amigos del cuento de Ticolle hicieron:
"SI PERMANECES NEUTRAL EN SITUACIONES DE INJUSTICIAS, HAS ELEGIDO EL LADO DEL OPRESOR."
No hay comentarios:
Publicar un comentario